RESEÑA
... Ernesto Guevara fue mi compañero en el Colegio Nacional Dean Funes de la Ciudad de Córdoba. Años después, la memoria lo evocará como aquel adolescente distinto a todos: politizado, con ideas claras, seguro de sí mismo, líder natural y aglutinante.

... El propio Guevara lo dice en la primera página del segundo capítulo "El guerrillero, reformador social" de su libro La guerra de guerrillas:
"El guerrillero como elemento consciente de la vanguardia popular debe tener una conducta moral que lo acredite como verdadero sacerdote de la reforma que pretende. A la austeridad obligada por difíciles condiciones de la guerra debe sumar la austeridad nacida de un rígido autocontrol que impida un solo exceso, un solo desliz, en ocasión en que las circunstancias pudieran permitirlo. El guerrillero debe ser un asceta¨.

¿No son éstas acaso, las palabras que Aníbal Ponce pronunciara casi treinta años antes?
No cabe duda -o una fantasía desiderativa así lo anhela- que Guevara lector debía contar con los libros de Ponce y "llevarlos en su mochila".
CONTRATAPA
... Ernesto Guevara fue mi compañero en el Colegio Nacional Dean Funes de la Ciudad de Córdoba. Años después, la memoria lo evocará como aquel adolescente distinto a todos: politizado, con ideas claras, seguro de sí mismo, líder natural y aglutinante...

... Pero ¿cómo hacer para vincular sus proyectos juveniles y el esfuerzo individual con las casi impensables, tremendas necesidades sociales?...

... Para el Che, la respuesta está en el esclarecimiento del pueblo, el acceso a la conciencia de una realidad social, cultural y económica de sometimientos y dependencias. La clave: la creación de un Hombre nuevo al servicio de un mundo más justo y equitativo. Los medios: la educación, motor de cambio y de revolución...

... El propio Guevara lo dice en la primera página del segundo capítulo "El guerrillero, reformador social" de su libro La guerra de guerrillas:

"El guerrillero como elemento consciente de la vanguardia popular debe tener una conducta moral que lo acredite como verdadero sacerdote de la reforma que pretende. A la austeridad obligada por difíciles condiciones de la guerra debe sumar la austeridad nacida de un rígido autocontrol que impida un solo exceso, un solo desliz, en ocasión en que las circunstancias pudieran permitirlo. El guerrillero debe ser un asceta".

¿No son éstas acaso, las palabras que Aníbal Ponce pronunciara casi treinta años antes?

No cabe duda -o una fantasía desiderativa así lo anhela- que Guevara lector debía contar con los libros de Ponce y "llevarlos en su mochila".